Lo que te llevas cuando el día termina

Porque no todo termina cuando se acaba el día.

Un regreso distinto al que imaginabas

Te vas con las manos llenas, aunque no hayas comprado nada.

Con fotos que no buscabas tomar, pero que ahora no dejas de mirar. Y con esa sensación de haber estado en un lugar donde todo fluyó.

Porque no fue solo un plan de domingo. Fue un paréntesis. Un punto y aparte.

Lo que parecía simple, se quedó contigo

Las risas, el sonido de los niños al correr.

Ese momento en el que alguien dijo “nos quedamos un rato más” y todos estuvieron de acuerdo. Eso que no se empaca, pero se lleva. A veces, lo que más se recuerda es lo que no estaba en el programa.

No es despedida, es pausa

Porque cuando algo te hace bien, volver no es una opción. Es parte del plan. Quizá no sepas la fecha exacta, pero ya estás pensando en la próxima.

Ya viste qué rincón quieres probar, qué persona vas a invitar, qué detalle no se te va a pasar.

Y mientras tanto, ese recuerdo suave te acompaña. Como una promesa sin urgencia, pero con ganas.